VIS A VIS – CAPÍTULO 1
Esta crítica contiene ciertos spoilers sobre el primer capítulo de la serie.
He seleccionado
esta serie porque me parece que, junto a el
Ministerio del Tiempo ha sido la que ha terminado de romper la regla de
serie familiar española en canal generalista, una tendencia que ya se dejaba
ver en algunas series anteriores, pero han sido estas dos las que lo han hecho
definitivamente. Vis a vis parecía la
serie imposible para el triunfo, pues venía de una productora, Globomedia, que
se jugaba su prueba de fuego tras grandes fracasos basados en el formato
tradicional, venía con un reparto casi desconocido y con una premisa muy
similar a la de Orange is the new black. Muy
bien lo tenían que hacer para que con todo esto encima, se convirtiera en un
éxito. Vamos a analizar el primer capítulo.
En primer lugar, la serie comienza con
la imagen de unos barrotes, que a la vez que pretenden engañar al espectador
que espera una celda al ser una serie carcelaria, pero cuando se muestra al
canario amarillo en una jaula se crea un paralelismo con las desventuras de
Maca, es decir, ya nos están previniendo que el dulce e inofensivo ‘canario’ va
a ser enjaulado. Es la propia Macarena la que libera al canario segundos antes
de que se nos muestre la secuencia de su juicio y condena.

Durante la
primera noche Macarena es incapaz de dormir, y ve cómo a Yolanda la viene a
buscar Zulema. A la mañana siguiente, la primera aparece muerta. El asesinato
de Yolanda es el punto de giro que dirigirá la trama de fondo de toda la
temporada y el dinero que ella escondió generará los actos de los personajes
principales. Más adelante, vemos a Macarena a punto de matar una cucaracha en
su celda y crean un contraste con una breve secuencia de ella intentado matar
una en su casa, totalmente asustada. Aparece después también el Doctor
Sandoval, que ya nos deja caer una idea sobre su personaje. Y Anabel muestra su
verdadero rostro cuando amenaza a Macarena si no hace lo que ella quiere para
devolverla el favor. Es terrible cómo la amenaza y termina la conversación con
una sonrisa y un ‘dulce’ beso. El capítulo termina cuando le encuentran la
droga a Macarena y la mandan aislamiento dos semanas.
PERSONAJES

La directora (Cristina
Plazas) es seguramente, junto a Palacios (Alberto Velasco), que tiene la
inocencia como eje, uno de los personajes más blancos de la serie, representa
el bien, en contraste con el resto, tiene fe en la bondad en el interior de
cada reclusa, ella todavía cree en su reinserción. También está la gobernanta
(Ana Labordeta), que no parece amedrentarse hasta que la mandan al móvil vídeos
de sus hijos durmiendo, y se da cuenta de que corren peligro.
Por su parte,
Fabio (Roberto Enríquez) y Valbuena (Harlys Becerra), dos vigilantes que se han
curtido a pie de calle con las reclusas día a día, conocen su maldad y por eso
son dos personajes mucho más duros y no se apiadan de ninguna. Es con la
llegada de Macarena cuando Fabio empieza a dudar de la maldad genérica, pues ve
algo bueno en ella, pero da la casualidad de que paralelamente tenemos el eje
del personaje de Macarena, que se va endureciendo a cada capítulo, por lo que
cada vez dificulta más a Fabio el creer en ella, así que termina temiéndola
como al resto. Y en el fondo de los funcionarios, encontramos el Doctor
Sandoval (Ramiro Blas), que se presenta como un aliado para Macarena, pero no
deja de ser un hombre de mente enferma que se aprovecha de las reclusas para
beneficio propio.

PLANO ARTÍSTICO
La cabecera es
muy original, está hecha de planos que ninguno sobrepasa los tres segundos, son
planos oscuros acompañados de una música dulce, una gran metáfora sobre la
nueva vida de Macarena. Otra de las cosas brillantes es el ‘en el próximo
capítulo’ en que normalmente en España te cuentan casi todo el capítulo, en
esta serie son planos extremadamente cortos e inexplicables. Si en cualquier
otra serie vemos el planteamiento del próximo capítulo, en esta nos muestran
flashes del desenlace, vemos acción y no sabemos quién está haciendo qué,
manteniendo una atmósfera de tensión e intriga que hará que el espectador
vuelva a la siguiente semana en el peor de los casos.
Me parece
correcto que se haya querido representar una prisión privada, pues la idea de
los atuendos amarillos queda mucho más artística en la ficción.
La idea de
introducir unos ‘entremeses’ en forma de reportaje en el que las reclusas
cuentan su vida es, una vez más, rompedora respecto a las series españolas, ya
no se piensa en la famosa ‘señora de Cuenca’ que tiene que enterarse de todo,
sino que se va más allá y nos regalan discursos sobre la vida y la muerte, la
maldad (“¿quién no mataría a su marido si se quiere acostar con su propia
hija”?). Pero no sólo encontramos ahí ese tipo de reflexiones, también cuando
el personaje de Sole necesita un trasplante, se nos plantea el dilema de la
lista de espera… ¿qué vida vale más a la hora de elegir a quién salvar, la de
un inocente o la de una asesina? También hay que puntualizar que la forma en la
que tratan la homosexualidad es bastante acertada, pues no deja de ser algo
natural.
Uno de los
puntos fuertes de esta serie ha sido, quizá, el que más les ha costado mantener
para que la cadena diera luz verde a su producción, pues la ausencia de un
elenco estrella podría ser un lastre, pero nos ha servido para descubrir a un
reparto magnífico y aportar aire fresco a la ficción española que siempre se
nutre de las mismas caras. Destacan sobre todo Maggie Civantos, Najwa Nimri o
Carlos Hipólito.
En cuanto a la
fotografía, tiene un tono oscuro que contrasta con los trajes amarillos de los
personajes.
En conclusión,
la serie no es perfecta, pero es de lo mejor que se ha hecho en España en
televisión en los últimos años. Si la serie falla en audiencia, es porque la gente que ve calidad no suele buscarla en la tele, o se niega a ver nada español por culpa de sus prejuicios.